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Quiroga ensaya un tardío desmarque

Por Martín Cabrales

Apurado por las encuestas que lo ubican tercero (supuestamente lejos) y condicionado por la debacle socio económica que azota a nivel nacional, el candidato de Mauricio Macri en Neuquén, Horacio "Pechi" Quiroga, pulsó el botón de pánico y ensayó una estrategia de desmarque. Si se quiere, tardía y selectiva, pero de desmarque al fin.

A doce días del 10M, Quiroga aprovechó los dichos que su jefe político les había consagrado a los intendentes que -como él- les agregan gastos municipales a las facturas de luz, y le respondió que la ciudad exhibe mejores cuentas que el país.

Horacio Quiroga

Claro que usó construcciones más elegantes: "Neuquén no tiene déficit como sí lo tiene el gobierno nacional" y "lo que recaudamos lo invertimos en obras", dijo el candidato a gobernador por Cambiemos en aparente intento por diferenciarse. No por completo, pero sí lo suficiente como para decorar su relato con pinceladas de una súbitamente oportuna autodeterminación que hasta aquí no imaginaba.

No obstante, sabe que es tarde y eso lo inquieta. O, al menos, se lo nota inquieto.

Aunque su candidatura lo obligó a tomar licencia, Quiroga sigue frecuentando el palacio municipal, quizá para mantener activa a la tropa. Se lo vio ingresar con muecas de fastidio y salir con sonrisa fingida, confió un agente municipal (de esos irreverentes).

No es para menos. Porque lo que ve peligrar el quiroguismo no son sólo las provinciales, sino también el municipio que es fuente y sustento de su poder desde que, en 1999, "Pechi" inició su primera gestión. Hoy va por la cuarta.

El problema es que, tal como ocurrió en 2007, "el Jefe" no puede repetir; y a diferencia de entonces, cuando ungió a Martín Farizano, el panorama es complejo. Entre otras cosas, porque el PRO parece decidido a sostener la candidatura del secretario de Gobierno, Marcelo Bermúdez; y porque, hasta dónde se sabe, Quiroga no ha encontrado un candidato que le asegure la sucesión.

Naturalmente busca en las filas de la UCR y de Nuevo Compromiso Neuquino. Y sabe que un tercer puesto en las provinciales -como le vaticinan las encuestas- dejará mal parado (y prácticamente out) al pastor David Schlereth, su candidato a vicegobernador.

Quiroga y Artaza

Quienes lo conocen aseguran que hoy tiene dos curriculum sobre su escritorio. Uno es el del presidente del Concejo Deliberante, Guillermo Monzani, y el otro el del secretario de Hacienda, José Luis Artaza, quien goza de su simpatía. No obstante, se ha filtrado que lo que más inquieta por estas horas es el hecho de haber anunciado que las municipales se realizarán junto con las presidenciales de octubre.

Tras la bravata por aquello de las cargas distorsivas en las facturas de la luz, el quiroguismo hizo catarsis y se cuestionó a sí mismo aquel anuncio, aún no formalizado y hoy no tan conveniente de votar el mismo día.

Quiroga ve con preocupación cómo los globos amarillos dejaron de empujar para arriba y mutaron en lastre. Es cierto que viene de una foto con la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, pero también lo es el hecho de que no le movió la aguja (al menos eso se dice); y ahora, en la cuenta regresiva, ensaya esta suerte de estrategia de desmarque, para la cual el almanaque no le deja margen.

Menos cuando en el MPN han reforzado el discurso inspirado en  sus máximas históricas de libertad, independencia y autonomía que -argumentan- sólo puede garantizar un partido auténticamente neuquino, nacido por y para Neuquén.

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