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El trabajo en la era de la colaboración

Por Paula Molinari

Por Paula Molinari para El Neuquino

Hoy en el Mundo de la Colaboración, se trabaja de otra manera. En realidad, se vive de otra manera. La tecnología ha posibilitado que resolvamos las cosas de otra forma, las personas valoramos otras cosas y buscamos bienestar, ligado a lo rápido, lo fácil, lo simple, la transparencia y la cercanía. Esto genera un gran cambio en el sistema de creencias de la sociedad que impacta en todos los ámbitos.

Yo estoy en este momento trabajando. Estoy en un hotel en la ciudad de Lima, fuera de un horario normal de trabajo, y me encuentro resolviendo un tema de Buenos Aires, y al mismo tiempo chequeo qué pasa con el alquiler de un departamento en la costa que gestiono por Airbnb, porque no tengo más intermediarios ni creo en ellos. Sola, gracias a la tecnología, hago más rápido y mejor. Hoy mismo, desde aquí, renové la póliza de un seguro sin hablar con nadie ni mandar ninguna documentación. Mi hijos se comunican conmigo y estoy conectada con todos, la familia y mi equipo de trabajo. Indudablemente, la era digital ha mejorado muchos aspectos de mi vida.

Estamos transitando un cambio de etapa en lo que respecta al trabajo, un momento de quiebre tan grande que es comparable al de la revolución industrial. Así como en ese momento, cambia qué es el trabajo, cuál es el trabajo valorado, cuáles son las capacidades que se requieren, dónde se trabaja, cómo se trabaja, cuándo se trabaja. Un momento de cambio disruptivo que se percibe en todos los ámbitos. Lo que funcionaba antes, no funciona más. El modelo de la Dirección y Control choca estruendosamente con el modelo de la colaboración, en el que la agilidad y la innovación son los pilares esenciales. Es un cambio en la sociedad, que impacta en todos los sectores: las empresas, la educación, el gobierno, la familia, la relación médico-paciente.... Para los líderes, los empresarios, los jefes: ¡el peor momento para gestionar equipos! Liderar en este momento de transición genera un efecto jamón del sándwich: presión de los equipos por trabajar de otra forma y al mismo tiempo presión de los directivos o accionistas, buscando perpetuar lo que se daba. Un gran desafío.

El mundo del trabajo se ve muy impactado por este cambio del sistema de creencias de la sociedad y las aspiraciones de los individuos. A continuación, describimos algunas tendencias:

1. Crecerá fuertemente el trabajo free-lance, como ya lo está haciendo. Como ejemplo, en Workana.com ya hay registrados más de un millón de free-lancers. La gente valora enormemente la libertad y escapa de la "dependencia" que era la forma de trabajo más valorada en el paradigma anterior. La autonomía es una forma de trabajo enormemente valorada en esta nueva era. Implica tener la libertad para autogestionarse y adecuar el trabajo al proyecto de vida.

2. Crece también el trabajo part-time, porque las personas abandonan la creencia de que sólo hay que tener un trabajo: la variedad aporta estímulos nuevos, elimina la rutina e inclusive da más seguridad. Por esto crecen cada vez más las personas y los grupos autogestionados que aportan servicios a las organizaciones. La tercerización, que en el modelo anterior, era adoptada para ahorrar costos, ahora lo es por razones de velocidad, expertise e innovación.

3. Aparecen nuevos modelos de negocio que implican nuevas formas de relación laboral. De hecho, la convicción de que la gente valora y puede ser autónoma genera nuevas relaciones: el sistema empresa comienza a estar configurado por muchas pequeñas partes: freelancers, prestadores de servicios, pequeñas empresas conectadas, partners especializados, red de ventas de personas autónomas... Vemos estos fenómenos en Uber, Airbnb, la red comercial de Natura, la organización del Contact Center Liveops con 20.000 operadores trabajando desde sus casas. Está claro que será fundamental generar las reglas para el funcionamiento de este nuevo ecosistema.

4. Se vivirá un proceso de jerarquización de los oficios. Todos vivimos en carne propia lo difícil que es conseguir un buen carpintero, plomero, techista... ¡y el costo! El hacer concreto se valorizará frente al hablar bonito que prevaleció en las últimas décadas del siglo pasado. Los jóvenes optaran por profesiones y oficios que tienen que ver con el "hacer", donde el aporte personal es más tangible.

5. De la misma manera, se valorizarán los cargos públicos y la carrera en el gobierno. El deseo de un mundo mejor harán que vuelvan las personas a desear ocupar cargos en el gobierno, para poder transformar la sociedad. La necesidad de diferenciarse de las situaciones de nepotismo pasadas, apuntará de a poco, a gestionar carreras basadas en certificaciones, desempeño y ética.

6. La tecnología y el mundo digital serán grandes proveedores de oportunidades laborales, por lo que muchas personas migrarán de otros mundos hacia los de la tecnología, capacitándose en instituciones creadas o esponsoreadas en muchos casos por las empresas que necesitan estos perfiles, como ocurre, por ejemplo en Acámica (www.acamica.com).

7. Se resignifica el éxito y el mundo empresario: las empresas más valoradas serán las de triple impacto, buscando no sólo un objetivo - la rentabilidad - sino 3: rentabilidad + impacto social + sustentabilidad. La nueva economía avanza cambiando los valores y el rol del empresario. Estas serán además las empresas que captarán en el futuro los mejores talentos para trabajar, y las inversiones de los nativos tecnológicos.

8. Las empresas más valoradas y mejor valuadas serán las más innovadoras. Y sin duda alguna, estas son empresas ágiles. En el mundo de hoy no solamente hay que innovar, sino más velozmente que los competidores. Sin embargo, las empresas configuradas en el mundo de la dirección y control, no fueron hechas para ser ágiles.

Un nuevo mundo del trabajo que ya está entre nosotros y presenta grandes desafíos a empresas y a líderes. Está claro que no podemos ser los líderes que tuvimos. No podemos jugar un juego nuevo con reglas viejas.