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Los patagónicos asistieron a los cierres más esperados

A tan solo días de la contienda electoral, las dos fórmulas que encabezan las encuestas tuvieron su cierre de campaña el miércoles por la noche. Por un lado, el Frente de Todos cerró campaña en Rosario, con la idea que el domingo los espera un triunfo contundente. Mientras tanto en Córdoba, Mauricio Macri tuvo su acto en una de las pocas provincias en las que confía podrá superar el techo que marcan las encuestas.

Los patagónicos que dieron el presente en apoyo a Todos fueron el gobernador chubutense Mariano Arcioni, el vicegobernador santacruceño Pablo González, y la gobernadora de Tierra del Fuego Rosana Bertone. Por su parte, el rionegrino y compañero de fórmula Miguel Ángel Pichetto, no participó del acto -tuvo que dejar la provincia para ir a Misiones- pero disparó fuertes críticas al kirchnerismo en la radio cordobesa Cadena 3 horas previas al cierre.

La primera en hablar fue Cristina Fernández, quién expresó: "estoy muy contenta. Vine muchas veces a Rosario, pero hoy es distinto. Necesitamos unir los esfuerzos", y agregó: "quiero que los argentinos vuelvan a ser felices. Siempre intuí que los tiempos que venían no iban a ser buenos".

"Nunca pensé volver a ver tanta gente viviendo en la calle", dijo CFK y llamó a "dejar atrás esto que estamos viviendo". "Lo que viene no es nada fácil. Los dirigentes tenemos la obligación moral, ética y democrática de ponerle fin a esta situación", concluyó. 

Luego le tocó a Alberto, quien se mostró confiado y alegre. El candidato reconoció que a fines del 2017 era difícil imaginarse un escenario tan competitivo como el actual y recordó: "Nos había pasado lo que le pasó a muchos argentinos, que la política nos había distanciado. Y un día nos dimos cuenta que nuestra distancia sólo había favorecido que se instale en la Argentina esta realidad penosa". Fue acaso una referencia no sólo a su reconciliación con Cristina sino también al entendimiento con Sergio Massa, que acompañó a Alberto en buena parte de la jornada, pero se hizo un tiempo para almorzar con los dirigentes del Frente Renovador de Santa Fe.

"A mí no me ponen vallas que me separan de ustedes, las vallas las tienen los que no pueden acercarse a la gente" fustigó Fernández que sin atril y con un micrófono vincha se paseaba por el amplio escenario como si fuese una charla Ted. Por su parte, Cristina habló diez minutos en el inicio del acto que comenzó poco más de una hora tarde, cuando el frío comenzaba a hacerse sentir a orillas del río Paraná. Cristina pidió dar vuelta de página a las políticas del macrismo porque "no me imaginé nunca que esto iba a ser tan feo". Y cuando la multitud empezó a corear insultos al presidente, los frenó: "No, por favor no, están esperando eso para seguir dividiendo a los argentinos, no hagamos eso, no les demos el gusto", finalizó.

Por su parte el actual presidente reiteró que lleva a Córdoba en el corazón y reclamó que, una vez más, este distrito lo ponga al frente del escrutinio.

"Acá empezó a gestarse esa decisión de decir basta. De acá salió el 'sí se puede'", recordó Macri, y remarcó que "estos años han sido difíciles, pero vamos a ser protagonistas. Cada uno de ustedes tiene algo importantísimo para aportar en el futuro".

"Imaginemos todo lo que podemos hacer en los próximos 4 años con un poco de viento a favor. Tenemos que seguir transformando a la Argentina", prosiguió el Presidente, y pidió poner "al Estado al servicio de la gente. Ustedes cordobeses tienen más responsabilidad que antes, porque tienen que ratificar todo lo que hemos logrado. Esto vale la pena".

Respecto del 11, Macri aseguró que "este domingo se deciden muchas cosas. Tenemos que vencer la resignación y el cinismo. Avanzamos al futuro o volvemos al pasado" y pidió que lo "acompañen" porque "los argentinos, juntos, somos imparables. Vamos Córdoba, vamos Argentina. Por nuestros hijos, por nuestros nietos, porque amamos este país".

 


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