Columnistas

Trump consolidó su poder y ya se ve presidente otros cuatro años más

Periodista especializado en política internacional. Consultor

Seis años más de Trump


(Urgente 24) Hace dos años nadie daba nada por el hombre del jopo naranja. Hoy se consolida como presidente y se encamina a su reelección.

En las democracias modernas las elecciones de medio término siempre sirven como test para evaluar el grado de apoyo a la administración en curso. Los números dan sus veredictos, muchas veces inapelables y generalmente explotan las especulaciones sobre ganadores y perdedores.

La elección del domingo pasado en los EEUU no constituye una excepción. La prensa, mayoritariamente hostil al presidente en ejercicio así como el establishment, intenta instalar que los norteamericanos castigaron a Trump, a sus excesos y políticas, haciendo hincapié en la pérdida del control de la Cámara Baja por parte de los republicanos. Pero si analizamos los resultados un poco más en detalle podrían surgir conclusiones diametralmente opuestas.

Esta fue una elección repartida; todos terminaron contentos. Los demócratas porque retomaron el control de los representantes y los republicanos porque aumentaron su supremacía en el senado y conquistaron más gobernaciones.

También resultó equilibrada respecto de la tensión entre los dos EEUU, representados en el verdadero arco iris de minorías que se refugiaban debajo del partido opositor y los norteamericanos promedio, los WASP típicos, que se identifican con el oficialista GOP. Gays, afroamericanas, musulmanas...ganaron puestos claves gracias a las listas demócratas, mientras que el norteamericano promedio se sintió bien representado por los candidatos de Trump.

Pero si hay alguien que tiene para festejar ese es el Presidente. Hace solo dos años, cuando daba el batacazo y accedía al puesto de poder más importante del mundo con casi nula experiencia política, nadie daba nada por él. El fantasma del impeachement asolaba por los pasillos de Washington y todos sostenían que el sistema rápidamente se iba a hacer cargo de sus promesas y sueños de campaña. 

No fue así. El neoyorquino se fue convirtiendo en una rara avis, un gobernante que se decide a cumplir lo que había prometido. Más allá de que nos guste o no, coincidamos o no, el presidente de los EEUU poco a poco va logrando cumplir las cláusulas del contrato por el que accediera a ocupar por cuatro años esa casa pintada de blanco en la Avenida Pennsylvania.

La elección de fondo que se avecina para el 2020 es muy compleja. 

Por tener un sistema indirecto, acceder a la presidencia de los EEUU no es solo una cuestión de sumar votos populares, sino que hay que armar una muy compleja operación de ingeniería electoral. En esa construcción está Trump y los resultados del domingo lo favorecieron al consolidar su poder en estados claves. Por otra parte, si bien su partido perdiera algunos escaños de la cámara baja en favor de los demócratas, la mayoría de los derrotados fueron aquellos oficialistas que no aceptaban su liderazgo. Si bien los republicanos tienen menos representantes, ahora Trump los controla casi en su totalidad. Hizo buen negocio el presidente.

Por último ,el veredicto popular no permitió, al menos por ahora, consolidar en el horizonte ningún competidor de fuste tanto de uno como otro bando que pudiera amenazar sus ínfulas re-eleccionistas.

Poco a poco los planetas se van alineando y ya resulta altamente probablemente que el mundo tenga que digerir más Trump por los próximos seis años.

Esta nota habla de: