Politica

Espert sacó pecho en Ferro y disparó contra "La chorra y el acomplejado"

Por Daniel Olivera
Director de El Neuquino

El candidato infla el pecho, camina unos pasos sobre el escenario, se agacha un poquito como para meter un gancho al plexo y dispara su ametralladora dialéctica. "A vos te digo que si yo fuera gobierno terminarias presa por chorra. Y a vos acomplejado, te digo que los argentinos no tienen la culpa de que hayas sido Presidente para demostrarle a tu papá - del que dijiste que fue un delincuente- que no eras tan inútil como el creía".

La escena digna del Scorsese de Buenos Muchachos, arranca al público de sus asientos y desata un pequeño tsunami de pasión. El actor protagónico de esa escena es José Luis Espert. El mismo al que el gobierno, vía Pichetto, quiso dejarlo game over horas antes del cierre de listas. Pero como en la fábula del cazador cazado, Pichetto sobrestimo su puntería y fallo. El tiro le salió por la culata y en la tardecita soleada de domingo de julio, esa presa fácil que parecía Espert se transformó en un ágil e inquieto rival. Al que las encuestas ya comenzaron a detectar en el radar.

Y como en la selva electoral no hay tanta "comida" (léase votos) disponible, ya comenzó a depredar dos territorios fértiles: el de los desencantados de Macri y más recientemente en el de los desilusionados de la "avenida del medio", que notan que Lavagna camina dos cuadras y se cansa.

Con esa pequeña task forcé, más la vieja guardia de la UCeDe capitaneada por Alvarito Alsogaray y los pibes "libertarios" que incendian las redes, Espert y Rosales (un liberal mediatico que puede unir a la vieja UPAU con las señoras clase media que siguen a Feimann por la tele), lograron llenar hoy por la tarde el microestadio de Ferro. 3500 personas, no tropa paga, sino ciudadanos de a pie, colmaron el Héctor Etchart.

Una hazaña política para quienes el 22 de junio - fecha de cierre de presentación de formulas- eran declarados "muertos" por el sistema oficialista. La red de comunicadores a sueldo de la Rosada confundió tanto, que por algunas horas Espert y Rosales estuvieron fuera del juego. Hasta que la jueza Servini de Cubría se ocupó de poner la casa en orden. 

Rosales reivindicó su rol de vice y con picardía mendocina le "agradeció" a Pichetto haberles dado el empujón que necesitaba el Frente Despertar para ganar volumen en los medios y conocimiento público. Después fue el turno emocional de José Bontempo que recordó que hacía 30 años que la UCeDe no jugaba en grandes ligas. Y el de Nazareno Etchepare (el padre intelectual de la criatura), candidato a diputado nacional por CABA.

Y para el final quedó el del rebelde con causa, Guillermo Castello, que se cansó de pelear contra piqueteros, taxistas anti Uber, sindicalistas patoteros y otras mafias, hasta que comprobó que el macrismo era más de lo mismo. Y Castello abandonó la máquina del "no se puede" gradualista para plantarse en el ring bonaerense y desde ahí pegarle a los Moyano, los Viviani y los Grabois.

La fiesta en Caballito términó con una sorpresa: la desconcentración se hizo a pie; sin bondis, ni choripanes.

Con bastante sentido común.

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