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Un drone vigila la zona del derrame y llevaría ocho meses remediar los daños

El drone que la subsecretaría de Ambiente de la provincia de Neuquén echó a volar este año se convirtió en una herramienta de peso para la evaluación de los daños que produjo el derrame de crudo en Bandurria Sur, área que explota YPF.

Las particularidades del terreno, hacen que los accesos sean dificultosos para los inspectores, por lo que las imágenes que capta y transmite este instrumento son fundamentales.

En ese sentido, el subsecretario del área, Juan de Dios Lucchelli, explicó que "el seguimiento es permanente", tanto con el drone como con la presencia in situ.

"Lo estamos haciendo circular por los mismos sitios geo referenciados para poder ver el avance y el que se va a dar con la remediación", sostuvo el funcionario respecto del drone.

La zona en la que se produjo el derrame se encuentra a unos 12 kilómetros de la localidad de Añelo -considerada la capital de Vaca Muerta- donde por estas horas se suceden los comentarios en torno al daño ambiental. Pero también se escuchan versiones acerca de una supuesta invitación al dosaje a un grupo de petroleros, quién sabe.

Se dice que, en las horas de mayor angustia y tensión, alguien de la compañía  habría sugerido que se invitara a la realización de una rinoscopia a quienes se encontraban en el pozo, la noche de este incidente (que sobrevino el viernes último).

Por ahora, incomprobable. Pero cabe recordar que hace poco menos de un mes; para ser precisos, el 3 de octubre último el propio secretario general del gremio Petrolero y senador por el MPN, Guillermo Pereyra, dijo que las adicciones -a las drogas y el alcohol- afectan al 40% de los trabajadores del sector.

Las compañías petroleras están obligadas por ley a informar sobre cualquier contingencia, y -según información oficial- han declarado incidentes, la gran mayoría de escasa importancia; es decir, menos de un metro cúbico.

Ahora la constatación es más sencilla ya que el drone permite llegar a lugares de difícil acceso y obtener fotos y videos de alta precisión.

A partir de ahí es posible evaluar la superficie afectada, la cantidad de crudo derramada y la evolución de las remediaciones. Esta vez el daño se extendió a unas 45 hectáreas y la multa seguramente irá en proporción.

Se estima que la remediación demandará el trabajo de un centenar de operarios y se extenderá durante, al menos, ocho meses.

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