Politica

El dilema de Macri y el mensaje que oculta el Círculo Rojo

Por Daniel Olivera
Director de El Neuquino

¿La saga de la reelección de Mauricio Macri va a la quiebra -previa convocatoria de acreedores-, como les susurra al oído Durán Barba a sus "amigos"mediáticos? ¿o el Círculo Rojo concretará un rescate by Maquiavelo de un Presidente que navega entre la decepción y el enojo?

El post 25 enfrenta al poder (vale la acepción para el real y el delegado vía las urnas) a un dilema inédito en los 35 años de democracia. Macri, que nunca terminó de digerir la actitud ambivalente y escurridiza del establismhent económico local en 2015, ahora percibe que es más prisionero que nunca de los cantos de sirena de ese minúsculo circulo. ¿Qué mensaje oculto encierra la pax social y cambiaria que le sucedió al anuncio de la fórmula Fernández-Fernández? ¿Cómo se decodifica el encuentro de Alberto F. y Héctor Magnetto que parece haber desagrietado el clima politico? ¿Y si estos movimientos no son más que una hábil estratagema para llevar al Presidente al desfiladero de una candidatura sin destino?, como le comentan en la intimidad algunos colaboradores ganados por la paranoia. 

En esta elucubración, no bien Macri oficialice su candidatura, un golpe de mercado (con un par de jugadores fuertes que apuesten entre 500 y 700 millones de dólares alcanzaría) lo desestabilizaría hasta el punto de incendiar su ambición reeleccionista. Y sería sacrificado en la hoguera nacional, cómo en su hora lo fueron Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa. 

La jugada habría sido pergeñada por los heridos que dejó en el establismhent la Operación Cuadernos. No son muchos, pero son poderosos. Y guardan rencor, cómo por estas horas lo está comprobando el fiscal rebelde Carlos Stornelli. En el otro oído, Durán Barba le recita otro cantar del Mío Cid. Con su herramienta pseudocientifica predilecta -los análisis cuanti y cualitativos de la emocionalidad de los argentinos- busca convencer al Presidente que su candidatura es una noria que lo hundirá en el naufragio. Pero esta vez no le alcanzará, como en 2011, con aconsejarle que se corra para no ser tapado por la ola que armó CFK. Esta vez Macri está al mando del timón y si bien ya su ego no tiene que lidiar con el fantasma de papá Franco, su temperamento obstinado le dicta que no debería darse por vencido antes de tiempo. Por estas horas, es deseable que Duran Barba haya abandonado su plan incendiario. Una especie de autogolpe de mercado con corrida cambiaría incluida, que lo obligaría a cargar con todo el peso de la debacle. 

Sacrificado Macri en la pira, Cambiemos debería abrir una Paso de emergencia y sumar a Lousteau, Urtubey, y el neomacrista que sintiera el llamado de la hora, para que María Eugenia Vidal intentará resurgir de las cenizas a la otrora sigla triunfante. El plan suena alocado. El tiempo escasea y un auto incendio cambiario parece muchísimo más fácil de iniciar que de apagar. Además, con un país en llamas, ¿cómo lograría Vidal no salir incinerada?. El recuerdo de Angeloz en el 89 parece una comparación inevitable. 


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