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Macri y Evo prometieron una planta de gas que parecería ser imposible

El presidente Mauricio Macri y el mandatario boliviano Evo Morales sostuvieron durante su encuentro que tienen en vista un proyecto para construir en conjunto una planta de licuefacción de gas en Bahía Blanca en el mediano corto plazo.

En el encuentro de la semana pasada que se acordó que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) tenga "la posibilidad de comercializar directamente gas natural a Argentina" y que "participará en las inversiones" para la instalación de plantas de GNL (Gas Natural Licuado).

Sin embargo, LMNeuquén consultó a dos especialistas de ambos países para que dieran su opinión acerca de la viabilidad de una obra que requiere una inversión de miles de millones de dólares. Lo cierto es que ambos coinciden en que se trata casi de una "quimera en busca de buenas noticias con un grueso tinte político", y no algo plausible en el mediano plazo.

"El 80 por ciento de todo esto es fanfarronería política. Hoy luce como un absurdo. Esto es un proyecto de cinco a 10 años. Bolivia entra en elecciones y Argentina también. Para mí esa es la explicación de un anuncio así", opinó el ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Alvaro Ríos. "Hoy Bolivia no tiene reservas para atender tantas necesidades. Las puede ir a buscar, sí. Hay unos 10 trillones de pies cúbicos para ir a buscar. Pero lo concreto es que hoy no las tiene", añadió. "Como sueño político, vaya y pase. Está bien. Pero como realidad no lo veo", sentenció.

Por su parte, el ex secretario de Hidrocarburos de la Nación, José Luis Sureda, opinó ante una consulta que considera este proyecto "una locura".

"Yo creo que Argentina tiene que discutir cómo sale con su propio gas al exterior, no como hace para hacer entrar otro gas en el país", expresó el ex titular del área durante la gestión de Juan José Aranguren al frente de la cartera energética.

Para Sureda se trata de "anuncios vinculados a necesidades políticas internas" de ambos países. "Evo todos los días está dando anuncios vinculados al sector energético, por esta necesidad política que tiene. Hay una realidad, Bolivia solo podría salir por Perú para tener una salida al mar, al Pacífico, y lo que más le conviene es llegar a Argentina con parte de la infraestructura que ya hay, aunque hay que completarla. En ese contexto, le cierra más entrar con su gas a Argentina, pero distinto es que a Argentina eso le convenga, por más que Bolivia esté dispuesta a ser financista de una planta de licuefacción".