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"Se quema un pedazo de historia": la importancia de la Catedral de Notre Dame

La Catedral de Notre Dame, que en estos momentos se encuentra en llamas, tiene más de ochocientos años de historia tras sus muros. Ubicada en París, es uno de los monumentos más bellos y visitados de Europa, con más de 13 mil turistas que pasean por sus recovecos cada año.

Su edificación comenzó en el año 1163 y se terminó en el año 1345. Este templo fusionaba la idea de levantar un imponente lugar de culto para María, madre de Jesucristo, con la de aprovecharse de todas las innovaciones de un nuevo estilo arquitectónico: el gótico.

"Lo que se está quemando es un pedazo fundamental de la historia de Europa", ha declarado José Luis Corral, profesor de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza y autor de El enigma de las catedrales. "Las catedrales góticas son, de alguna forma, uno de los grandes elementos de la construcción de Europa. Un símbolo extraordinario de la cultura europa. Que desaparezcan de esta manera es una pérdida para el patrimonio europea".

"Notre Dame tiene un valor extraordinario porque es un símbolo: el símbolo de Francia. La nueva República Francesa tomó la Catedral de Notre Dame como un símbolo porque había quedado literalmente destrozada en la época de la Revolución e incluso antes. Durante la Ilustración, en el siglo XVIII, se derribaron los portales góticos y las vidrieras para que entrara una nueva luz. La restauración fue algo que impactó realmente".

La catedral ha sido protagonista de grandes hitos históricos, como la coronación de Enrique VI de Inglaterra durante la guerra de los Cien Años y de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia.

También tuvo lugar la beatificación de Juana de Arco en 1909, también conocida como Santa Juana de Arco o la Doncella de Orleans, la joven campesina francesa que guió al Ejército francés en la guerra de los Cien Años contra Inglaterra, logrando que Carlos VII de Valois fuese coronado rey de Francia.