Neuquen en el mundo

La base china en Neuquen será un tema entre Trump y Xi Jiping

Por Hugo Morales
Periodista

Peligrosa disyuntiva mundial para Neuquén

¿Se encuentra Neuquén y por lo tanto la Argentina en medio de un juego geopolítico de la máxima envergadura entre los dos países más poderosos del planeta?. El debate entre los delegados norteamericanos y sus pares chinos en una reciente reunión de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) marca la dimensión de una situación pretendidamente ignorada por el Gobierno de Neuquén y su par Nacional pero que pone al país bajo la lupa de las dos grandes superpotencias y sus aliados naturales: la OTAN (Europa) por un lado y Rusia por el otro.

Pero el mayor cuestionamiento del sistema de Defensa de USA y la alarma que de ello se desprende es por el presunto espionaje chino que se hace desde la Patagonia. 

Washington sigue muy de cerca la política china de premiar con dinero a las radicaciones de sus connacionales, especialmente matrimonios jóvenes en territorio argentino. También existe apoyo económico a aquellos emigrantes chinos que se instalan con comercios, especialmente supermercados en el territorio nacional y muy interesadamente en La Patagonia. El otro aspecto que preocupa a los norteamericanos, en especial a sus agencias que luchan contra el narcotráfico es la radicación de las mafias chinas.

El alerta lo lanzó el New York Times que en cuestiones de política exterior suele representar los puntos de vista del propio gobierno norteamericano y del establishment industrial bélico. Según el NYT lo que se construyó en Neuquén en el 2015 cuando gobernaba Cristina Fernández de Kirchner "es una antena de 450 toneladas para control de satélites y misiones espaciales" que le permitirá a China relevar el espacio universal más allá de intenciones pacifistas que los defensores del acuerdo se empeñan en resaltar, en especial altos funcionarios del gobierno neuquino. Por un acuerdo con el Gobierno nacional, China no debe pagar por usar las tierras durante 50 años

No tan lejos de los principales protagonistas del Gobierno de Mauricio Macri, especialmente su ministro de Defensa Oscar Aguad, que -en este punto- mantienen a rajatabla el entendimiento de la ex presidente con su par chino Xi Jimping, quien estará en Buenos Aires en diciembre próximo para la reunión del G 20 y en su agenda figura un encuentro al más alto nivel con el mismo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ya ha lanzado advertencias sobre esta construcción. Si chinos y norteamericanos no llegan a un acuerdo firme Argentina y Neuquén, especialmente, se verían tironeadas por dos concepciones peligrosamente diferentes sobre la primacía mundial.

La mira apunta a la gigantesca antena de 450 toneladas de peso, de altura como un edificio de 14 pisos y una inversión de 50 millones de dólares. Ese mismo convenio especifica que China no debe pagar por usar las tierras durante 50 años. La base se encuentra en el centro de la provincia del Neuquén, a unos 30 kilómetros de la localidad de Las Lajas muy cerca del límite internacional con Chile, con quien Argentina mantuvo fuertes disputas en el pasado al punto de estar al borde de una guerra en 1978 cuando en ambos países gobernaban dictaduras militares y que solo fue evitada por la oportuna intervención del Papa Juan Pablo II.

La Base China fue creada por el Ejército Popular Chino y se construyó en el 2015 cuando Argentina estaba muy necesitada de inversiones financieras extranjeras y los chinos eran los únicos de acudir a la demandas de Cristina Fernández de Kirchner. El acuerdo fue en secreto y es muy poco lo que se sabe. Incluso hoy está impedido el acceso de funcionarios provinciales y/o nacionales y ni que hablar del periodismo o ciudadanos comunes. Si se sabe que semanalmente llegan delegaciones desde China al aeropuerto de Neuquén y desde ahí trasladados en vehículos utilitarios hasta la propia base.

¿Tanto secreto para una simple base civil?. Son las preguntas que se hacen, incluso, desde la oposición política provincial, especialmente de la izquierda, quienes agregan que si la Base China no tuviera fines militares, Estados Unidos no estaría presionando para instalar su propia base a unos 100/150 kilómetros de allí en las cercanías de Vaca Muerta, la mayor reserva de gas y petróleo no convencional del país con un horizonte de extracción y explotación por muchos años más. La concesión del gobierno kirchnerista otorga plena exención impositiva.

Pero si extraña esa concesión, más extraña que Mauricio Macri, que pretende ubicarse en las antípodas de su antecesora- ratificó ese acuerdo con el pedido de una corrección concreta: el agregado de un anexo que dice expresamente que la estación no será para uso militar sino pacífico, teniendo en cuenta que los técnicos de la empresa china Satelite Launch and Tracking Control General que ya están en Neuquén dependen directamente del Ejército Popular chino.

"No obstante, expertos argumentan que la tecnología con la que cuenta la estación tiene muchos usos estratégicos militares", asegura en New York Times. Fuentes militares argentinas tampoco se animan a negar el carácter militar de la base. "Una antena gigante es como una enorme aspiradora", comentó Dean Cheng, quien trabajó como investigador en el Congreso estadounidense y ahora estudia la política de seguridad nacional de China. "Succiona señales, información, todo tipo de cosas". 

Un portavoz del Pentágono, el teniente coronel Christopher Logan, dijo que los oficiales castrenses estadounidenses están obsesionados y analizando las implicaciones de la estación de monitoreo china.

"En 2009, el gobierno argentino estaba en crisis", dice el diario. "La inflación era alta, estaban a punto de vencerse las fechas para pagar miles de millones de dólares en deudas, el descontento contra del gobierno iba en aumento. Pero llegó China y dio un paso al frente para iluminar el futuro. En primer lugar, cerró un acuerdo de canje de monedas (o swap) por 10.000 millones de dólares que ayudó a estabilizar el peso argentino y, después, prometió invertir otros 10.000 millones de dólares para arreglar el deteriorado sistema ferroviario del país". En medio de este combo llegó el pedido para instalar la antena, y el gobierno de Kirchner accedió.

"Los chinos querían contar con un centro en el otro hemisferio del planeta que pudiera rastrear satélites antes de lanzar una expedición al lado más lejano de la Luna, el cual nunca se puede ver desde la Tierra. Si la misión -cuyo lanzamiento está programado para este año- tiene éxito, será un hito en la exploración espacial", afirma el artículo del NYT. 

Los últimos análisis de política internacional proyectan a China como sobrepasando a Estados Unidos en cuanto a poder mundial. Se calcula que esa ecuación podría darse para mitad de este Siglo XXI y América Latina estará en el centro de ese conflicto. En ese contexto los chinos podrán operar bases en la región y la de Neuquén sería una de las primeras. 

Por lo pronto los propios habitantes que rodean a la base China la imaginan con fines militares por lo que trasciende de esa hermética ciudad aeroespacial.

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