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Ambientalistas protestaron contra la megaminería en Río Negro

Ambientalistas y vecinos autoconvocados se manifestaron frente al Centro Administrativo Provincial en la mañana del jueves pidiendo la prohibición de la minería metalífera y de uranio en la provincia de Río Negro. 

Desde la organización ecologista Piuké advirtieron que de no dar marcha atrás con el proyecto "Amarillo Grande", los días 4 de cada mes regresarán a protestar frente al centro.

Resulta que la empresa canadiense Blue Sky Uranium Corp comunicó hace tres semanas atrás que en este proyecto pretenden explotar uranio y vanadio en el depósito denominado "Ivana", en la zona de Valcheta. De acuerdo con sus estudios, el proyecto tendrá una vida útil de 13 años, mientras que hay otros dos proyectos más a desarrollar en la zona. 

"En el momento en que Weretilneck anunció la central nuclear, la firma advirtió sobre el inicio del proyecto para buscar uranio y vanadio para exportar. Pero en ese contexto pasó totalmente desapercibido. Ya avanzaron con cateos y exploración y llegaron a la conclusión de que el proyecto es factible económicamente", detalló Sergio Vázquez, de Piuké. 

"No hay nada que legalmente los frene; por eso pedíamos la restauración de la ley anticianuro que se derogó el 29 de diciembre del 2011", advirtieron. 

Frente a esta situación, desde Piuké alertaron que "la minería del uranio genera enormes impactos en el ambiente. Sobrados casos existen en el mundo y específicamente en Argentina, donde todavía no se realizaron las remediaciones correspondientes y las comunidades impactadas aún reclaman. Por otro lado, esta minería se realiza principalmente con el objetivo de alimentar centrales nucleares, que en nuestra provincia están prohibidas por una ley resultado de la lucha popular. O sea, quieren contaminarnos para proveer a un negocio foráneo y peligroso. Insistir en impulsar la minería del uranio es pretender imponer un modelo de saqueo y contaminación que el pueblo rionegrino rechazó en las calles y en las urnas". 

Los ambientalistas señalaron que "en muchos lugares del mundo hay comunidades y ecosistemas contaminados por accidentes graves de derrames, que incluyen zonas devastadas, ríos contaminados y poblaciones enteras en peligro. Se puede contar muchos accidentes solo en continente americano, como el reciente accidente en Brasil. Otro caso paradigmático es lo que sucede en San Juan, con la mina Veladero, también operada por una minera canadiense. En los últimos años hubo al menos cinco derrames y las poblaciones de Jachal e Iglesia tienen su territorio y sus aguas contaminadas". 

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