Politica

El gran perdedor de la elección mira los resultados desde la Rosada

A una hora del cierre de la votación en Neuquén, solo hay una certeza: el gran derrotado del día fue el gobierno de Mauricio Macri. Su candidato oficial, el que llevó el sello Cambiemos, Horacio Pechi Quiroga, naufragó en toda la linea. 

Tan grande fue el fracaso, que en algunas primeras mesas "testigo" de la capital neuquina -la ciudad que gobierna Quiroga-, este quedó en el cuarto lugar, detrás del verdadero árbitro de la jornada, el ex triple gobernador Jorge Omar Sobisch. 

Cómo se explica semejante catástrofe electoral del macrismo? Sería muy fácil cargar las culpas sobre el candidato, pero también sería injusto. Hubo demasiadas fallas forzadas desde el laboratorio político de la Casa Rosada. 

Quiroga fue destratado y hasta maltratado desde Cambiemos a nivel nacional. La saga arrancó a finales del año pasado, cuando en una entrega oficial de premios a los mejores intendentes del país, el ministro del interior Rogelio Frigerio lo marginó. Y no conforme con eso le mojó la oreja al nominar como modelos de buenos intendentes a su vecino de Cipolletti y a la intendenta de San Martín de los Andes. 


Lo que vino después fue peor. Macri pasó diciembre y enero casi completos con su familia en SMA y recién -de compromiso- se dignó recibirlo unos minutos. Para colmo, la foto desangelada del Presidente distante de un sorprendido Pechi, no hizo más que retratar un divorcio anunciado. Cuando el tema escaló a nivel nacional (los reclamos airados de Pechi), la Rosada le envío de visita al salvavidas de plomo de Gabriela Michetti. Y para salvar las apariencias no tuvieron mejor idea que reforzar con Patricia Bullrich, que se limitó a cenar en una recaudación de fondos y hacer publicidad de su hoy freezada eventual candidatura a vice de Macri en octubre. 

Ya jugado y con encuestas que lo daban tercero cómodo, Pechi comenzó a torear a Macri. Primero yendo a Buenos Aires a sacarse una foto con María Eugenia Vidal y después declarando al diario Río Negro que en política a él "no lo había parido Cambiemos". 

Fue el anteúltimo acto de rebelión mal canalizada. Haber recibido a una delegación de radicales que coquetean con romper o condicionar a Cambiemos, lo terminó de sepultar en la consideración de Marcos Peña. Está noche, el golpe es indisimulable. Y el destinatario del mismo también. Por más que el mandoble se lo coma Pechi, el gran perdedor es Mauricio Macri y la alianza Cambiemos que él lidera.